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07 Abr

El arco de Santa María muestra cómo era la ciudad en 1921 y el Museo de Burgos, sus pintores

El Museo de Burgos acoge la muestra ‘Pintura burgalesa’, con 32 obras que pertenecen a su colección permanente. El arco de Santa María centra su relato en ‘La ciudad’, a través de fotografías, 25 planos originales, documentos y objetos cotidianos y singulares de la época.

La exposición del Museo de Burgos recorre la producción de los nuevos pintores que surgieron en Burgos y que dominaron el panorama artístico durante la primera mitad del siglo XX. El paisaje, la pintura histórica, social o costumbrista fueron los temas preferentes de estos creadores, con estéticas que se iban alejando de los preceptos academicistas decimonónicos para abordar los nuevos lenguajes plásticos.


Dióscoro de la Puebla, figura más importante de la pintura burgalesa de la segunda mitad del siglo XIX, fue un referente necesario para esta nueva generación de artistas, en la que destacan Luis Manero, Ciriaco de la Garza, Encarnación Bustillo, Luis Gallardo, Fortunato Julián o Muñoz Melgosa. Esta exposición “reúne lo más destacada de este elenco de artistas que trabajaron en el cambio de siglo y que llevan a Burgos a las puertas de la modernidad”, ha explicado Marta Negro, directora del Museo de Burgos.

El arco de Santa María, entre la tradición y la modernidad


A principios de los años 20 del siglo pasado, Burgos, como capital de provincia, aceleró su proceso expansivo y su rostro fue transformándose, de acuerdo a los nuevos gustos de la época y a la aportación de arquitectos de fuera de la ciudad, a la vez que se mejoraban los servicios, de todo tipo, que se prestaba al vecindario. Esto dio lugar a una marcada dicotomía entre la tradición y la modernidad, que recoge la sala expositiva del arco de Santa María en 58 piezas.


Además de los documentos extraídos del Archivo Municipal, con algunas de las primeras imágenes aéreas de la ciudad, sobresale también el plano del término municipal de Burgos en 1920, que los visitantes pueden observar a sus pies, resultado de una fotocomposición con doce mapas a escala 1:1000. Asimismo, merecen atención dos piezas singulares creadas por el archivero y cronista Anselmo Salvá. Por un lado, el álbum de los señores alcaldes de la ciudad de Burgos, con las fotografías y biografías de los regidores desde 1830 hasta 1945; por otro, el mueble que el propio Salvá empleó para clasificar los archivos.

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