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08 Nov

La exposición Solana y la Religión suma más de 7.000 visitantes y se clausura el próximo 11 de noviembre

 

El próximo 11 de noviembre se clausurará la exposición que la Fundación VIII Centenario Catedral. Burgos 2021 ha organizado sobre el pintor Gutiérrez Solana y la Religión. Patrocinada por la Junta de Castilla y León, y exhibida en la sala Valentín Palencia de la Seo burgalesa, 7.263 visitantes ya han pasado por esta extraordinaria muestra del maestro del expresionismo trágico.

Más de una veintena de obras de un artista al que se considera uno de los pintores más destacados de la primera mitad del siglo XX. ‘El importante conjunto que se presenta en esta muestra, afirma su comisaria María José Salazar, ofrece por primera vez una rigurosa selección de obras en las que Solana aborda de diferente modo diversos aspectos de la religión, siempre desde su personal punto de vista, en escenas paralizadas, que surgen inamovibles en tiempo y forma. Diversidad temática, pero siempre en torno a la religión como espectáculo, a la religión como punto final de nuestras vidas, como algo íntimo que forma parte de nuestra existencia; pluralidad de imágenes, ubicadas en diferentes espacios, pero que aborda siempre sin transmitirnos su sincero e íntimo sentimiento’.

La entrada a la exposición es libre, y el horario es de 10.30 a 14 horas y de 16 a 19.30 horas. También hay visitas guiadas lunes, miércoles y viernes a las 12 y las 18 horas, y sábados y domingos a las 12 horas. Se pueden concertar previamente visitas para grupos cerrados.

 

Obras destacadas:

El Cristo de Burgos. 1920

Cristo de los milagros. Óleo sobre lienzo. 200 x 125 cm. Colección particular

El Santo Cristo de Burgos (también llamado Cristo de San Agustín, por proceder del Real Monasterio de San Agustín), se venera en su capilla de la Catedral de Burgos. Es el que tiene una devoción más extendida por toda España Hispanoamérica. En la literatura clásica, suele denominarse “Santo Crucifijo de San Agustín de Burgos”.

La imagen, dotada de una extraordinaria fidelidad anatómica, presente incluso en el detalle de la musculatura menor del brazo izquierdo, frecuentemente en las personas diestras, tiene articulaciones que permiten la movilidad de cabeza, brazos y piernas.

Una imagen de semejante verosimilitud y magnetismo no podía dejar de atraer la mirada de Solana, pintor que en sus cuadros sabe dotar de inquietante vida interior a la materia inerte; tendiendo, a la inversa, a trastocar con frecuencia al ser humano en autómata o en figura de apariencia inanimada.

El Fin del Mundo

El triunfo de la muerte. Óleo sobre lienzo. 232 x 148 cm. Colección Banco Santander

En El fin del mundo Solana acomete una de sus obras más ambiciosas, no solo por el gran número de figuras representadas, sino porque trata de reflejar el dramatismo de los personajes enfrentados a la muerte, al pecado y a su posible castigo. Pueden contemplarse los pecados capitales, personificados especialmente en la lujuria y la avaricia, para los que según solana no existe redención posible. Guarda esta pintura ciertas connotaciones con El triunfo de la muerte de Pieter Brueghel el Viejo, pero es sobre todo una obra que nos permite admirar una vez más el sentido plástico del artista, la armonía de sus colores y su talento para la composición, como si se tratara de la síntesis de su trabajo. Recrea una atmósfera lúgubre, trágica incluso, con abundancia de negros y pardos, mostrando el sentido trágico de la existencia, ese mundo solanesco en el que la muerte forma parte de la propia vida.

Los Ermitaños

Óleo sobre lienzo. 220 x 170 cm. Colección Banco Santander

No es frecuente la representación de figuras aisladas en sus temas religiosos, sin embargo la figura del ermitaño, personaje entregado a la vida contemplativa,  surge en dos importantes trabajos .En 1907, siguiendo los escritos de Valle Inclán, traslada al lienzo la figura de un eremita rezando y en 1931,siguiendo el relato del siglo XIII del dominico Santiago de la Vorágine en, la Leyenda dorada, pinta el momento de la visita que en el siglo III realiza San Antonio Abad a San Pablo, primer ermitaño conocido de la historia.

Velázquez, sigue al pie de la letra la interpretación de la leyenda, de la que Solana, toma los aspectos más iconográficos que nos permiten documentar la obra. Solana admiraba profundamente a este artista por su luz y su verismo, visitando asiduamente el Museo del Prado, donde sin duda contemplo la obra. Ambas obras guardan grandes similitudes en el tratamiento del paisaje, en la disposición de la escena e incluso en el uso del color, menos habitual en Solana. Con todo, el modelo sigue fielmente una pintura anónima del siglo XVII que había adquirido en el Rastro madrileño.

 

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