02 Lun, Nov
Exposición ‘Mateo Cerezo el joven (1637-1666): materia y espíritu’, en la sala Valentín Palencia
EN LA SALA VALENTÍN PALENCIA DE LA CATEDRAL DE BURGOS
HASTA EL 2 DE NOVIEMBRE DE 2020
DE 10.30 A 14.00 Y DE 17.00 A 19.30 HORAS
ABIERTO TODOS LOS DÍAS, CON ENTRADA GRATUITA*
*Aforo limitado.
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Mateo Cerezo el joven nació en Burgos en 1637 y se formó como pintor con su padre, Mateo Cerezo el viejo (hacia 1605– después de 1671). Antes de cumplir los diecisiete años se trasladó a vivir a Madrid y completó su formación burgalesa con Juan Carreño de Miranda, atendiendo a la vez a otras sugerencias, como las de Antonio de Pereda que se intuyen en sus obras más tempranas (1658-1660) o como las de Francisco de Herrera el mozo, algo posteriores. En la Corte alcanzó la plena madurez artística y es a todos los efectos uno de los más destacados representantes de la escuela madrileña del Barroco, rápido y cambiante en sus evoluciones estilísticas.
La exposición propone, en la medida de lo posible, un doble recorrido a través de la pintura narrativa de Cerezo el joven desde sus orígenes como pintor hasta su fama póstuma. Uno es de tipo cronológico y evolutivo, especialmente acentuado en las pinturas trabajadas para Valladolid y Burgos entre 1658 y 1660, y se prolonga con algunas obras que llegan hasta 1666. Complementario es otro recorrido de tipo iconográfico, que agrupa ejemplos significativos de la dedicación de Cerezo el joven a los temas devocionales, como la Inmaculada Concepción o la Magdalena penitente, que también contienen un orden cronológico. Algo separados quedan los “bodegoncillos” pintados por Cerezo, muy alabados en su época por sus cualidades estéticas y muy cotizados, ofrecen un panorama muy representativo de las cualidades del pintor para el género de la naturaleza muerta, en su modalidad de rincones de cocina con alimentos y cacharros.
La belleza y sensibilidad las hicieron muy populares después de su muerte y en el siglo XVIII se copiaron y se grabaron. Llegaron a los virreinatos americanos y a Europa, contribuyendo a la fama de Cerezo el joven como uno de los grandes pintores de la escuela española del Barroco.